jueves, 23 de abril de 2015

BOLIVIA: LA CURIOSA FIESTA DEL PUJLLAY EN TARABUCO Y VISITA A POTOSÍ.

HOLA LECTOR@S!!
Hoy os hablaremos de un episodio del viaje que sólo duró 3 días, pero que fue muy intenso. Resulta que justo cuando llegamos a Sucre, nos enteramos de que hay unas de las festividades más tradicionales y famosas de Bolivia justo en un pueblo que está a 1 hora de Sucre. Es una fiesta que hacen sólo una vez por año y que representaría al carnaval.

El pueblo donde se celebra se llama Tarabuco, y es un pueblo visitado por turistas pero sólo en los domingos, ya que es el día que hacen un mercado muy tradicional con gente indígena y los hoteles y agencias de Sucre ofrecen este tour de ir allí sólo las mañanas de los domingos. Ésta fiesta también se celebraba en domingo, y nos dijeron que se ha vuelto tan popular (sobre todo entre bolivianos) que ese domigo reciben miles y miles de personas, y que el sábado por la noche ya reciben sobre todo a muchos jóvenes bolivianos porque suelen llevar buenos grupos y ofrecen un concierto gratis. Así que nosotros decidimos ir hacia allí el sábado justo cuando amanecía para encontrar alojamiento, y quedarnos hasta el lunes, para ver cómo acababa todo el pueblo vaciándose y con la gente de allí toda alocada.

Así que a las 6 de la madrugada ya estábamos cogiendo una furgoneta compartida que iba hacia allí, y a las 7’30 de la madrugada estábamos en el pueblo. Tarabuco es muy pequeñito, y por lo que empezamos a ver, bastante básico.


Fuimos directos a preguntar al único hostel que hay en el pueblo para coger una habitación, pero el dueño nos dijo que no tenía habitaciones disponibles, lo tenía todo reservado. “Bueno, pues alguien nos alquilará una habitación en su casa, o una cama o nos dejará dormir en el suelo de su casa”  (ya que nos llevamos la mochila pequeña con sólo la esterilla, el saco de dormir y alguna muda de ropa), pensamos. Pero cuando empezamos a dar una vuelta por el pueblo e íbamos viendo las casas nos íbamos aterrorizando… Eran súper pobres, casi caídas a trozos la mayoría, se veían muy frías, sucias, niños llenos de piojos… Encima recibimos el comentario de un hombre que le dijo a Jordi que a ver si le dejaba a su mujer un rato (osea a mi) y recibíamos miradas de “éstos dos que hacen aquí”. La gente de allí es súper indígena, muchos no saben ni hablar castellano, sólo hablan aymara o quechua (lenguas indígenas), y resultaron muy tímidos, cerrados y desconfiados de cara a nosotros. Así que pensábamos “A ver cómo acabará esto!!”… Así que mientras dábamos ese paseo, entramos a comprar a una tienda y al salir, le dije a Jordi: “vamos a preguntarle a esta señora, que me ha dado muy buena sensación, habla castellano, tiene la tienda muy limpia y ordenada…”. Le preguntamos a la señora si ella podía alquilarnos una cama o si conocía a alguien y nos dijo que su hija alquilaba una habitación, pero que llegaría en unas 3 horas. Al menos ya teníamos una alternativa, así que nos fuimos a pasear por los alrededores para hacer tiempo, y los alrededores nos encantaron, son muy verdes:


Al volver fuimos a ver si estaba la señora de la habitación, y ya había llegado. Estaban ella, su cuñada y un niño, y qué grata fue la sorpresa cuando nos contaron que habían estado 11 años viviendo en Catalunya. Además, eran de esta gente que se nota que fueron a trabajar y que hicieron las cosas bien, y ellos están muy agradecidos y enamorados de Catalunya, y de España, ya que aprovecharon para viajar mucho por allí. Incluso el niño, que había nacido y se había educado en Catalunya, hablaba catalán… Quién nos iba a decir que íbamos a acabar hablando catalán con un niño de Tarabuco!! Gracias a ellos también supimos cuál había sido la historia de este enigmático pueblo: resulta que hace años, la gente que había allí eran gente que hablaban español, que iban a la escuela, que tenían sus comercios… Y luego habían los indígenas, que vivían escondidos por las montañas y sólo se acercaban a Tarabuco los domingos para vender sus productos y artesanías en el mercado. Lo que pasó fue que muchos tarabuquenses, en cuanto tuvieron la oportunidad, se fueron a España a trabajar; de manera que muchos aún siguen allí y otros muchos (como ellos) en cuanto reunieron el dinero suficiente, volvieron y se compraron una casa en Sucre (ciudad con muchas más alternativas y desarrollo). Al quedarse así muchas casas vacías, los indígenas empezaron a venir a vivir de las montañas a Tarabuco, de manera que hoy en día son muchos los que viven en el pueblo pero aún conservando su lengua y sus costumbres. Y esto, evidentemente, ha afectado mucho a la escuela, ya que se ha llenado de niños de todas las edades que no saben aún ni leer ni escribir y que ni si quiera saben hablar español, afectando al nivel de enseñanza que reciben ahora los niños que han sido del pueblo desde siempre y han ido a la escuela desde pequeños. Así que este es otro de los motivos por los que dice que muchas familias se mudan a Sucre en cuanto pueden. Y a ellos los vimos llevar una muy buena vida, ya que incluso pudieron comprar varios apartamentos en Sucre, y ahora viven básicamente de alquilarlos. También hay que decir que ellos lo hicieron todo en el momento correcto: se fueron a España en su mejor momento y se volvieron hará unos 3 años cuando la crisis empezaba a apretar, y también lo que hicieron muy bien fue no hipotecarse en España. Aunque la señora nos decía que ella aún a veces llora pensando cómo le gustaría volver a vivir en España, pero por cómo están las cosas ya no se atreven a volver. Fue muy interesante para nosotros ver la historia de un inmigrante que fue a España y qué hacen al volver a su país. Total, que nos caímos muy bien y la señora nos hizo muy buen precio por cada cama: 4 euros por noche, cuando sabíamos que en el hostel o en una casa donde alquilaban camas en cuartos compartidos estaban pidiendo 15 euros por cama. Lo que la señora tenía 3 camas en la habitación y quería alquilar las tres, a lo que le dijimos que le pagábamos nosotros la otra cama y nos quedábamos con la habitación para nosotros solos. La casa estaba súper bien, teníamos la habitación para nosotros solos, la llave, estaba todo muy limpio, teníamos un patio y un lavabo; y la señora fue muy generosa ya que conociendo nuestro país sabe que nos podía haber pedido más dinero. Los colchones no eran los más cómodos del mundo, pero después de las casas que habíamos visto, estábamos súper felices de cómo se había resuelto la cosa:


Al ver la habitación, vimos que tenía colgados pósters de otra gran fiesta que celebran en la que sacan a la Virgen del Rosario y a la Virgen del Carmen en procesión. Qué mezcla cultural que tienen tan grande!! Igual están venerando a la pachamama y creyendo en los espíritus del bosque que siendo los más católicos del mundo y sacando a estas vírgenes como si estuvieran en Andalucía… Qué fuerte fue la presencia española!! Que evidentemente prohibieron todas sus creencias religiosas y sus rituales mientras la colonización.  Aunque la otra curiosidad, es que éste es de los pocos pueblos que vencieron a los españoles, se unieron todos los indígenas y los ganaron sólo luchando con hondas (esa especie de cuerda con la que lanzan piedras). Y cuenta la leyenda que al derrotarlos, como venganza, les arrancaron el corazón y se lo comieron, de lo que hay un monumento en la plaza del pueblo:


Y en ésta fiesta, el PUJLLAY, todos los que participan se disfrazan para rememorar aquella victoria. Pero esto lo explicaré más adelante.

Ahora compartiré algunas fotografías del pueblo y la gente, para que veáis cómo es:

Ya veis lo que es la zapatería, pero no os perdáis en cuerno ensangrentado tirado en la acera.

Restaurante en el que comimos por menos de 1 euro, funcionando con brasas.

Algunos locales sentados en las inservibles vías del tren viendo el concurso de motocross que celebraban ese día.

Burros en una casa, la verdad que todo junto parecía el Portal de Belén.

Una compañía telefónica, para hacerse publicidad, trae al pueblo un mega televisor donde se podía ver un Madrid-Barça pasado... Qué fuerte!!

Dos ancianos conversando.

Mamás adolescentes bolivianas, y no os perdáis el sombrerito del señor.

Mamás disponibles a toda hora.

Anciana boliviana. La dureza de sus vidas se refelja en sus miradas...






























Niños por todas partes... A qué son bonitos!!

Ese sábado durante el día, el pueblo aún estuvo muy vacío, pero por la noche se empezó a llenar de jóvenes que venían de otros lugares de Bolivia para disfrutar del concierto, y de personas que venían a hacer su negocio, sobre todo vendiendo comida o alcohol en los alrededores del concierto. El concierto empezó bastante aburrido, ya que como ya habíamos descubierto antes en éste país, no tienen ni idea de la idea de Show y entretenimiento; ya que dejan pasar casi una hora de reloj entre grupo y grupo, los presentadores se enrollan muchísimo diciendo tonterías, y luego siempre viene el gran discurso del politiqueo para agradecer y pelotear a las autoridades que están allí presentes. Pero al final la gente se empezó a animar y a bailar, y llegó una banda buena y se desató la locura. Aquí va una foto y un vídeo:





Nosotros para variar, sobre la media noche ya nos fuimos, como la Cenicienta, y nos levantamos temprano al día siguiente para ver cómo empezaba a montarse el mercado y la fiesta. Aunque lo primero que hice fue comprarme un jersey de lana de llama, tan tradicionales en Bolivia, porque la noche anterior la verdad es que habíamos pasado bastante frío. Las telas y los colorines que usan en Bolivia me encantan!!


Empezamos a ver hombres disfrazados de color de rosa, con un casco muy cómico rodeado de flores y unos zapatos que debían pesar 10 quilos cada uno y con unos platillos para que hicieran mucho ruído al caminar. Nos explicaron que éste es su carnaval y es la manera de recordar cómicamente aquella victoria sobre los españoles, decorando los cascos con los que ellos lucharon y exagerando ese calzado para simular las fuertes pisadas que hacían los españoles al caminar.

Los zapatos, cargar con eso todo el día tiene tela...



Los simpáticos gorros, y los personajes que los llevan!!

Van como unos 20 hombres vestidos así y luego van unos hombres en el medio vestidos con el saco tradicional que suelen llevar a día de hoy (el que han llevado siempre) tocando instrumentos de viento (básicamente flautas) que apenas se oyen a causa del ruido tan insoportable que hacen esos zapatos con los platillos; es como si toda una vajilla se estuviera cayendo al suelo todo el rato. Y también van algunos niños que o tocan alguna flauta o dan vueltas bailando:

Los músicos.

Los bonitos y elaborados sombreros que llevaban los niños.


Mantillas y gorros tradicionales de las señoras (aunque ellas no actúan), con visera a un lado y flecos al otro que caen sobre la frente.
La fiesta consiste en que van llegando grupos a una gran plaza, todos vestidos iguales (que no sé por qué no se disfrazan diferente) y los que simulan a los soldados van dando vueltas a los músicos como haciendo una especie de baile en el que se salta y así hacen ruido con los zapatos. Ahí van aguantando todos durante unas 3 horas, hasta que están todos los grupos (cada grupo lleva un cartel anunciando de qué comunidad indígena vienen). Cuando ya estaban todos, aún tardaron una hora más en comenzar porque las autoridades no habían llegado, y cuando las autoridades llegaron tuvieron que hacer como una hora del típico discurso de politiqueo venerando al presidente Evo Morales. Cuando ya dieron inicio a la fiesta, resulta que consiste en que cada grupo entra al medio de la plaza, donde han hecho una pared vertical llena de comida colgando (suponemos que para ofrecer a los dioses o la pachamama y que no les falte de nada), y se ponen a hacer lo mismo que hacían fuera todo el rato que quieren. Y evidentemente, ya que es su fiesta y que están tantas horas, van bebiendo chicha (que es una bebida alcohólica artesanal hecha a base de maíz fermentado que hacen en muchos lugares de Bolivia) y mascando hojas de coca. Aquí van algunas imágenes y vídeos de la celebración:

El monumento, lleno de comida colgando.

En el monumento se encuentran también bebidas, bolsas de hojas de coca (las bolsas verdes) y trozos de vaca enteros.


El único grupo que se disfrazaron diferente.

Esta era la plaza donde tenían que entrar a bailar. "Y como estaba la plaza??... Abarrotaaaa"



Lo que también llama mucho la atención de ese día son las maneras de de buscarse la vida de la gente; y todos hacen un gran negocio ese día, pues es la gran fiesta del año!! Veíamos a padres de familia que compraban un helado tras otro, un dulce tras otro, unos globos, unas fotos para los niños subidos en caballitos... No se quedaban con las ganas de nada. Ahí van algunas imágenes de los negocios, que aunque tuvieron gran competencia, no pararon de trabajar ni un segundo:

Este señor tiene periquitos amaestrados que salen de la jaula y te dan un sobrecito con el pico que te cuenta tu futuro.

Decorados con ponis para hacerse fotos.

Globos de todas las formas y colores.

Vendedores de helados, la cuestión es como llego el helado sin deshacerse hasta Tarabuco.

Tío Vivos de los que funcionan a mano y muchas colchonetas e hinchables.

Esta señora vendía estos zumos con tan "buena" pinta, pero le fueron bajando!!

Muñecos de películas de Disney con los que fotografiarse.

Al final hay miles y miles de personas (ese día también hay turistas ya), la plaza se llena y por las calles del pueblo no se puede ni caminar. Nosotros tras unas 4 horas de estar allí con el culo cuadrado y cogiendo una insolación, nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a descansar un poco, ya que llega un punto que la fiesta es muy repetitiva.

Visera improvisada!!

Hacia las 5 o las 6 de la tarde, nos volvimos a reincorporar y todo se había alocado bastante ya. Todos los grupos ya habían bailado, de manera que la gente se había repartido por las calles y en comedores o patios de casas, en los que ofrecían alcohol y ponían música, y se empezaba a ver gente muy pasada de alcohol ya. Aunque entonces tomaron las calles grupos de chicos y “cholitas”, que ese día iban todas con sus mejores galas, que iban tocando música, cantando y bailando por las calles una música tradicional que va sobre el “ligoteo” entre chicos y chicas y básicamente sobre cómo el chico se va con todas mientras la chica lo espera enamorada… Este es un tema muy cultural, en el que a través de la música llevan la risa a la herida, ya que es algo muy común (alcoholemia e infidelidades). Contagiaba alegría verlos:


El pueblo se fue vaciando en autobuses y furgonetas que salían a todas partes de Bolivia, y por la noche ya quedaban los locales básicamente, muy pasados de alcohol. Hacia las 8 de la tarde, que ya era de noche, decidimos volver a la plaza a ver qué había pasado con la escultura de comida, y nos sorprendimos al ver que aún había un grupo tocando música y bailando, aunque ya no quedaba público y unos trabajadores estaban desmontando la escultura ayudados por una grúa. Los que quedaban bailando ya estaban o muy muy borrachos o estaban como en estado de trance, ya que se movían por inercia, casi no podían abrir los ojos y estaban a punto de caerse al suelo a cada paso pero nunca se caían y seguían con el baile. Las mujeres estaban sentadas alrededor esperando a ver cuándo acababan. Mientras nosotros mirábamos cómo acababa la fiesta, me dio por mirar a un hombre ya mayor que estaba sentado debajo del escenario, que se quitó el sombrero y se tocó la cabeza, y no sé por qué me llamó la atención que tuviera el pelo mojado, por lo que lo seguí mirando hasta que pude ver su mano manchada, me agaché a mirar (estaba todo oscurísimo) y el hombre tenía la cabeza llena de sangre. Se lo quisimos explicar, pero el señor estaba tan borracho que se estiró en el suelo y se enfadaba con nosotros y nos gritaba, por lo que buscamos ayuda primero entre las señoras que eran las únicas serenas, y nos dijeron que lo dejáramos que no le pasaba nada, y luego entre los trabajadores del ayuntamiento que estaban allí. A uno que tenía un “pick up” le dijimos que lo pusiera en el coche y lo llevara al médico (nosotros no sabíamos ni si había médico en ese pueblo) y nos dijo que mejor llamaba a una ambulancia, que no nos preocupáramos que ya se hacían cargo. Pasaron 20 minutos y allí no venía nadie y el hombre ya estaba profundamente dormido o desmayado, no sabíamos, por lo que nos fuimos hacia el pueblo pensando qué hacer cuando vimos unas oficinas de policía que estaban abiertas. Entramos a decirlo y la mujer policía saltó de su sillón y se encargó del asunto, por lo que ya nos quedamos tranquilos. A todo esto también vimos a un chico tirado en el suelo durmiendo en medio de la calle, lo intentamos despertar porque hacía un frío que pela, y ni zarandeándolo ni casi golpeándolo lo pudimos despertar; al menos respiraba. En este punto vimos que la cosa estaba muy desmadrada y que ya sólo podía ir a peor, por lo que nos fuimos a casa. 



El andamio o plataforma era una escalera atada con cuerdas.


A la mañana siguiente, el pueblo estaba muy tranquilo y vacío ya, pero nos hizo mucha gracia ver a todos los indígenas haciendo cola en la puerta del banco; no sabemos si para sacar dinero porque se habían bebido todo el que tenían, o si para ingresar todo lo que habían ganado en ese gran fin de semana.

Justo el militar nos decía que no se podía fotografiar el banco, pero es que la imagen era bien curiosa!!

De allí cogimos otra furgoneta hacia Sucre, y por la radio nos enteramos de que habían fallecido 8 chicos que iban en una furgoneta compartida cuando volvían de la fiesta de Tarabuco... Y este es el gran drama de estas festividades, que mucha gente coge el coche bajo los efectos del alcohol.

Llegamos a Sucre contentos después de haber presenciado esta fiesta tan tradicional boliviana y de haber dormido dos noches en ese pueblo tan indígena, y de allí cogimos un bus de unas 4 horas para llegar hasta Potosí. Potosí es la ciudad más alta del mundo junto con El Alto, en La Paz, también Bolivia. Se está sobre unos 4000 metros sobre el nivel del mar, por lo que es una ciudad dura y difícil físicamente. Mucha gente pasa por síntomas de mal de altura y no aguantan ni dos días, o se pasan 3 o 4 para adaptarse a la altura. Nosotros lo notábamos en el ahogo al hacer un mínimo esfuerzo físico y al dormir la primera noche, que dormimos pocas horas, y quizás algún ligero dolor de cabeza. Además la ciudad está llena de subida y bajadas y coches que no pasan por ningún control y van lanzando humo de color negro constantemente, lo cual la hace muy desagradable de pasear. Tiene zonas muy feas y zonas coloniales llenas de iglesias que son más bonitas; pero no supimos encontrarle mucho encanto a esta ciudad y tras un día y medio nos fuimos. Lo que más nos gustó de Potosí fue escaparnos a unas termas que hay a 35 minutos en furgoneta compartida y unos 20 minutos caminando desde la carretera montaña arriba. Qué sorpresa tan agradable fue llegar allí!! Se llaman "El ojo del inca" y nunca habíamos visto una terma natural tan grande, profunda y redonda. Parecía una piscina. Además estábamos casi solos, sólo había un par de viajeros en sus tiendas de campaña (se puede acampar allí), por lo que nos pudimos bañar solos. El agua está a unos 35º, cosa que se agradece tras el frío de Potosí y el frío que pasas quitándote la ropa. Hay una profundidad de unos 20-30 metros, aunque en los bordes se toca de pie, y por el medio salen burbujas de gases subterráneos, aunque no huele casi nada a azufre.  Nos encantó descubrir este lugar (no muy conocido ni visitado por turistas), darnos un buen baño, nadar y volver tan relajados al hostel. Bajamos hacia la carretera que ya casi anochecía, así que no sabíamos si iba a pasar algún transporte público. Nos pusimos a caminar y me dió por poner el dedo al primer coche que pasaba y paró y nos recogió. Era un matrimonio con dos niñas pequeñas que también iban a Potosí, aunque hay que saber que en Bolivia, muca de la gente que te recoge haciendo autostop esperan luego recibir al menos unos 5 bolivianos (que no es ni un euro). 





Al día siguiente, Jordi hizo la excursión más mítica de Potosí: visitar las minas. Potosí está situado en un cerro que le llaman "Cerro Rico" por lo rico que es por dentro. Cuando la colonia española, explotaron esta mina, que fue la más importante del mundo en dar plata y algo de oro. Esto enriqueció muchísimo a los españoles, tanto que de aquí viene la expresión "Vale más que un Potosí". La explotaron de la peor manera, obligando a permanecer a los mineros a estar hasta 4 meses y más metidos en la mina sin salir para nada. Se les hacía trabajar hasta 15 horas diarias extrayendo la plata y cavando túneles a mano o a pico; y las rebeliones eran ahogadas a sangre y fuego. Estas malas prácticas hicieron morir a unos 15000 indígenas, probablemente, entre los años 1545 y 1625.

Pero fue tan importante en el momento, que Potosí se convirtió en una ciudad pudiente de aquella época que alojaba a más de 170000 habitantes. Aunque a partir del 1650, cuando las vetas de plata se acabaron, la ciudad sufrió un bajón del que no se ha recuperado jamás.

Hoy en día siguen trabajando en precarias condiciones, poca seguridad, los instrumentos de trabajo no han avanzado y sigue habiendo mucha mortalidad; principalmente por accidentes y porque tras 15 años de trabajo en la mina desarrollan una enfermedad pulmonar (silicosis) que tarde o temprano acaba con ellos. Además dicen que hay hasta niños trabajando también. La verdad que es una excursión que te hace confrontar tu moralidad, por eso yo no fui. Para mi los motivos de no ir fueron que no me apetecía meterme tantos metros bajo tierra, eso para empezar, y que no me parece bien que se haga una atracción turística un lugar que no está dando unas condiciones mínimas a sus trabajadores, un lugar donde los turistas van a ver "qué dura es la vida de estos mineros". Y si supiera que el dinero de la excursión irá a parar a los mineros o a mejorar su calidad de vida/trabajo hubiera ido, pero me huelo que eso se queda íntegramente para la agencia y como mucho alguna parte para el gobierno. Pero también hay quién ve el lado de que al menos reciben visitas, pueden hablar con gente, se entretienen y reciben regalos tipo hojas de coca, tabaco o alcohol. Porque hay que saber que para aguantar ese trabajo mascan hojas de coca todo el día y beben un alcohol de 90 grados, como el de las heridas, pero bebible. 

La cuestión, que Jordi fue junto con un viajero japonés con el que habíamos coincidido varias veces durante el viaje. Me explicó que la historia consiste en ir primero al mercado, comprar regalos para los mineros, luego te visten de minero y te meten en la mina. Al cabo de unos 10 minutos se empieza a bajar por los túneles, momento en el que algún turista decide salir y no seguir bajando a causa de la olor tan fuerte que hay allí, el calor (hay lugares de la mina donde están a 40 grados) y el agobio de estar encerrados. Te explican cómo se trabaja allí y como turista puedes comprar dinamita y te muestran como la explotan para abrir nuevos caminos. Lo más curioso es que ahora son como "autónomos", de manera que lo que sacan de la mina es lo que cobran. El salario mensual va de los 140 dólares a los 1400, pero esto es cuando la cosa va demasiado bien, y hace años que no pasa, pues cada vez hay menos minerales que sacar y van quedando los de menos valor, la plata se acabó hace muchos años!! Y la otra curiosidad es que no hay control ninguno sobre por dónde van explotando la mina, si no que cada uno va dinamitando por donde quiere; así que como dice Jordi, esa montaña que por fuera se ve tan normal, es un queso "gruller" por dentro.

Entrada a la mina.

La mina decorada de carnaval.

Un minero "manos a la obra"... Se ve algo gracias al flash de la cámara. 





El demonio de la mina es como el Dios de la mina para los mineros. Le regalan hojas de coca, alcohol, bebidas, tabaco... Para pedirle que el día sea provechoso y que no pasen accidentes.
A medida que fuimos viajando por Bolivia, nos fuimos enterando de que es un país lleno de minas, tiene todas las montañas llenas de minerales y piedras preciosas por dentro, pero el problema es que los presidentes que han habido hasta ahora han dejado apoderarse de estas minas (y de toda la riqueza que hay en Bolivia) a empresas extranjeras, que pagan un salario ridículo a los bolivianos, hacen desastres naturales y cuando la montaña está rebentada y se han enriquecido lo suficiente, lo dejan todo y se van. Creo que no os lo he dicho aún, pero Bolivia es el segundo país más rico de sudamérica en recursos naturales, y a la vez es el país donde la gente es más pobre de toda Latinoamérica. 

Pero lo mejor de la excursión a las minas, sabéis qué fue?? Que Jordi conoció a Claudio y Cecilia, dos argentinos que estaban viajando por Argentina, Bolivia, Perú y Chile con su camioneta, por lo que le dijeron a Jordi, que ya que también nosotros íbamos a ir a Uyuni en transporte público, si queríamos podíamos ir en su camioneta. Quedaron en que si nos decidíamos a ir con ellos, nos encontrábamos a las 4 de la tarde. Y así fue como nos presentamos a las 4 de la tarde en el punto acordado, con la sorpresa de que sí que vinieron a recogernos, y así fue como iniciamos la gran aventura que compartimos juntos durante una buena parte del viaje. Quién nos iba a decir que íbamos a congeniar tan bien con un matrimonio de la edad de nuestros padres? Pero son una pareja súper divertida que nos llevaron a muchos sitios con su camioneta (mucho más cómoda,  rápida  y segura que los buses de Bolivia) y que además no quisieron en ningún momento aceptar ningún dinero, por lo que nos ayudaron muchísimo en esta etapa final del viaje!! Aquí os presento su súper camioneta, no os perdáis el próximo capítulo: EL SÚPER SALAR DE UYUNI, DE LO MÁS BONITO DEL VIAJE!!




 


1 comentario:

  1. Que hermoso leer esta parte de la historia!!!!!!!!!!!!!! pero esperamos con muchas ganas la parte que falta, lo cuentan de maravilla tal cual son las cosas, es bárbaro. Para nosotros ese dia en Potosí donde quedamos en encontrarnos a las 16 hs. fue un día que va a quedar guardado como un dia especial, donde conocimos a dos seres increíbles de la edad de nuestros hijos!!!! Pasamos momentos geniales, que queremos leer contado por Uds. Sepan que aca tienen a sus papas Argentinos para lo que necesiten, los queremosssssssssssssssssssssss.

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